jueves, 12 de abril de 2012

El cristianismo y Europa

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      Durante muchos siglos Europa no estaba delimitada por ninguna frontera ni tenía una moneda única que compartían todos sus ciudadanos. En la Edad Media y la Edad Moderna el único concepto de Europa que había era el de todos los pueblos que habían nacido gracias a la cultura que Grecia y Roma habían dejado atrás y, sobre todo, compartían unos ideales comunes, el ideal religioso cristiano.

       Todos lo reyes y emperadores que se alzaron en estos tiempos tenían la idea de que su derecho a gobernar les venía dado por la voluntad de Dios y por ello buscaban la aprobación del Papa para que los coronase.

       Cuando surgían amenazas de otras culturas externas o sublevaciones dentro de sus territorios tendían a unirse bajo un líder fuerte (que normalmente acababa siendo el Emperador de sus territorios) para que los guiara en la lucha frente a esas culturas no cristianas.

       Por eso durante muchos años la Iglesia de Roma, que estaba instaurada en el Vaticano y era la residencia del Papa,  tenía mucha importancia y poder. Sin embargo hubo excepciones, ya que los cristianos, que al principio lo seguían, se dividieron. Esto fue motivado por muchos descontentos con los algunos de sus dictados  y así surgieron muchas variantes del cristianismo.

        Así se explican, muchas de las diferencias que hay entre los países de Europa, cuya moral quedó dividida entre seguir las enseñanzas del Papa de Roma, o las suyas propia

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